Cuando
decimos que Menorca es un a isla antigua, no nos limitamos a repetir
el eslogan que la propaganda turística ha banalizado. Con esto
queremos comunicar, por un lado, la imagen que un viaje a Menorca
crea en la mente, un paisaje en donde la naturaleza aparece casi intacta;
i por otro, la presencia fija y continua de los monumentos edificados
desde hace más de 3.000 años, que nos permiten, directamente
e indirectamente, viajar a un mundo prehistórico: sepulcros
megalíticos, navetas, talaiots, sin olvidar las cuevas de enterramientos
o los pozos antiguos, todos configuran un extenso museo al aire libre,
que presenta, a los ojos del visitante, una continua secuencia de
testimonios del pasado de la Mediterránea occidental.
Os
describimos brevemente los monumentos megalíticos, pero para
conocer esta riqueza arqueológica se debe profundizar en
la fisionomía de la isla. En cada pequeña elevación
nos podemos encontrar monumentos arqueológicos, que no son
otra cosa que expresiones arquitectónicas del paisaje menorquín,
identificados con la isla i corresponden a un dilatado periodo en
el tiempo.
El Ayuntamiento organiza itinerarios arqueológicos por el
término de Ciutadella, a disposición de todos los
residentes i visitantes que quieran conocer más a fondo la
arqueología existente.
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